1º ESO

sábado, 18 de febrero de 2017

4.2. 2º ESO Bloque 4 Historia de la Iglesia

Desde el libro de los Hechos a Nerón

Breve Historia de la Iglesia Cristiana


Howard F. Vos (Editorial Portavoz, 1988, Grand Rapids, Michigan.)


“Pero los creyentes no habían de dedicarse meramente al disfrute de un estado de éxtasis. De esto se dieron cuenta por medio de la persecución que iniciaron contra ellos los sacerdotes del Templo (Hch. 4). El aceptar al Señor era asunto serio; llevaba implícito el sufrimiento por Él. ¿Acaso eran ellos mejores que Él? El mundo le odió; habría de odiar también a sus seguidores (Jn. 15:18-19). La persecución arreció cada vez con mayor frecuencia e intensidad. Primero, vinieron las advertencias, luego los azotes, y por fin la muerte. El primer mártir cristiano fue Esteban (Hch. 7:54-60). Pero la persecución produjo un efecto contrario al deseo que la originó. Los miembros de la iglesia de Jerusalén fueron esparcidos por toda Judea y Samaria, y hubo allí un gran despertamiento espiritual. Se estaba realizando allí el cumplimiento de la comisión del Señor de predicar el evangelio en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los últimos extremos de la tierra (Hch. 1:8).

En estas circunstancias un tal Saulo de Tarso, un devoto fariseo que había participado en la persecución de los cristianos y que había estado presente en el apedreamiento de Esteban, se tornó en el más celoso perseguidos de los cristianos… (Hch. 9)… Mientras tanto la iglesia en Palestina seguía en aumento y Pedro inició  la evangelización de los gentiles con la familia de Cornelio… (Hch. 10). También la iglesia en Siria crecía con gran rapidez, y fueron denominados “cristianos” los discípulos precisamente en la ciudad siria de Antioquía. (Paginas 10-11)

Los otros apóstoles también desplegaron actividad durante aquel primer siglo… Según la tradición, Bartolomé predico en Armenia; Tomás en Partia, Persia e India; y Marcos… en Alejandría… Si hemos de confiar en estas tradiciones respecto a los apóstoles y los dirigentes de la iglesia primitiva, por medio de estos hombres y los que por ellos fueron convertidos, el evangelio penetró en las importantes zonas pobladas de Europa, Asia y África antes de finalizar el primer siglo.

De haber sido evangelizada la India en el primer siglo, es lo más razonable suponer que los creyentes también llegaron a la China con el mensaje cristiano. Además, había súbditos romanos que mercadeaban directamente con la India y a través de intermediarios, con la China durante los siglos primero y segundo después de Cristo. Por cuanto las ideas fluyen a través de las arterias comerciales, es posible que el Evangelio llegara al Lejano Oriente de esta manera. También hay evidencias de que el evangelio llegó a Bretaña en el primer siglo. Sobre la cuestión general de la propagación del evangelio por todo el imperio, téngase presente el gran número de países que estuvieron representados en Pentecostés: Partia, Media, Masopotamia, Capadocia, Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, Libia, Creta, Arabia y Roma (Hch. 2:9-11). No cabe duda de que estos convertidos habrían dado testimonio de Cristo a su regreso a sus países. También Pablo y otros evangelizaron en ciudades donde había transeúntes en gran número, como en Corinto, Efeso, Antioquía, etc. (Páginas 12-13)

Las razones de los judíos para perseguir a la iglesia eran diferentes de las de los romanos. Los dirigentes judíos temían la pérdida de su posición en el judaísmo si el cristianismo aumentaba en número considerable. Otros creían que el cristianismo  era una perversión peligrosa de la verdadera fe y que como tal debía extirparse.

Las razones de la persecución romana eran mucho más complejas. Los cristianos eran políticamente sospechosos, porque hablaban de un reino con Cristo como su Rey. Las declaraciones concernientes a tal reino eran tomadas por la mente materialista de los romanos como indicación de un plan para demoler el imperio. Además, en la antigua Roma existía unión entre la religión y el estado, y por consiguiente la negativa de adorar a la diosa Roma o al emperador divino constituían traición…

Los cristianos eran sometidos al aislamiento social, porque ellos procedían, especialmente en los primeros tiempos, de las clases más humildes de la sociedad, y porque, como buenos cristianos, precisamente no podían participar en buena parte de la vida pública de su tiempo… El hecho de que los cristianos proclamaban la igualdad de todos los hombres ante Dios les colocaba en directa oposición a la institución de la esclavitud, generalmente aceptada.

También tenían razones económicas… los sacerdotes, los fabricantes de ídolos y otros intereses económicos establecidos no podían contemplar con indiferencia que sus entradas menguasen y que su mismo sustento se hallase amenazado… (Hch. 19). Además a los cristianos se les acusaba de ser culpables de las grandes calamidades, como hambres, terremotos y pestilencias, las que se consideraban como castigos enviados porque la gente había abandonado a los dioses greco-romanos.
…a causa de que los cristianos tenían que realizar sus cultos religiosos en secreto, era fácil hacer circular toda clase de rumores respecto a ellos…


El evento que dio principio a la persecución oficial fue el incendio de Roma, en julio de 64 d.C. Aquel holocausto, que duró seis días y siete noches y que arrasó diez de los catorce distritos de la ciudad, acarreó indecibles sufrimientos a una población de un millón. Nerón inició el incendio y luego trató de echar la culpa a los cristianos… La pena que sufrieron muchos de los supuestos incendiarios fue ser quemados en la pira en las noches para alumbrar los jardines públicos. A algunos se les arrojaba a las fieras salvajes o a perros rabiosos. Pablo sufrió martirio a manos de Nerón; se dice que Pedro sufrió el mismo destino. La persecución de Nerón es importante porque estableció el principio y el modo de perseguir a los cristianos, aunque no condujo a la persecución fuera de Roma. (Páginas 28-30)


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