1º ESO

jueves, 13 de diciembre de 2018

3.1. 1º Bachillerato Bloque 3

Justificación y santificación

Lee la siguiente noticia publicada en La Vanguardia, y explica en tus palabras que implica ser absuelto:



Absuelto el acusado de abusar de una mujer tras echar droga en su hamburguesa





La denunciante se encuentra en paradero desconocido, no compareció en el juicio y el parte médico no confirmó la presencia de cocaína en su cuerpo


La sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha absuelto a un hombre que estaba acusado de abusar sexualmente de una mujer tras drogarla al meterle cocaína en una hamburguesa, por no considerar acreditados los hechos denunciados.
Según consta en la sentencia, hecha pública por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, la denunciante se encuentra en paradero desconocido, no compareció en el juicio y el parte médico del día siguiente a los hechos no confirma la presencia de cocaína en el cuerpo de la mujer.
El Ministerio Fiscal solicitaba una pena de 13 años de prisión por un delito contra la salud pública, en concurso con un delito de abuso sexual, y un delito de detención ilegal.
Los hechos sucedieron el 7 de mayo de 2014, cuando el hombre se encontraba en su domicilio con un amigo y con la denunciante, a la que había contratado como empleada del hogar. Los dos amigos consumieron cocaína y, tras ello, el acusado salió a por la cena y volvió a la casa con unas hamburguesas. La mujer ingirió parte de la comida, comenzó a sentirse mal y se fue a su habitación, según el relato de hechos expuesto en la sentencia.
Al día siguiente, el hombre la llevó a urgencias, donde se le hicieron análisis que no determinaron la presencia de la citada droga en su cuerpo.

Ser absuelto por un juez implica:

¿Sabías qué...?


En la Biblia se utiliza la palabra justificación, que según Vinne (Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento, CLIE, 1989), “1. DIKAIOSIS denota el acto de pronunciar justo, justificación, absolución… se usa dos veces en Romanos, significando el establecimiento de una persona como justa por absolución de culpa.”

Sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo. 
Por lo cual también su fe LE FUE CONTADA POR JUSTICIA. 
Y no sólo por él fue escrito que le fue contada, sino también por nosotros, a quienes será contada, como los que creen en Aquél que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor, que fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación.  Romanos 4:20-25

2. “DIKAIOMA… es una declaración de que una persona o cosa es justa, y, de ahí, generalizando… significa (a) una ordenanza… aquello que Dios ha declarado que es lo recto… los preceptos de la ley, todo lo que ella exige como justo; (b) una sentencia de absolución, por lo cual Dios absuelve a los hombres de su culpa, sobre las condiciones (1) de Su gracia en Cristo, por medio de su sacrificio expiatorio, (2) de la aceptación de Cristo por la fe, Ro 5:16…” (Página 287)

Tampoco sucede con el don como con lo que vino por medio de aquél que pecó; porque ciertamente el juicio surgió a causa de una transgresión, resultando en condenación; pero la dádiva surgió a causa de muchas transgresiones resultando en justificación. 
Porque si por la transgresión de un hombre, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de un Hombre, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 
Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres. 
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno los muchos serán constituidos justos. Romanos 5:16-19

Pablo en su segunda carta a los Corintios, escribió:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es ; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. 
Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. 
Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios! 

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El. (2 Corintios 5:17-21)



Compara y diferencia la justificación con la santificación, teniendo en cuenta que según Vinne:

1.”HAGIASMOS, santificación significa (a) separación a Dios, 1 Co 1:30; 2 Ts 2:13; 1 P 1:2; (b) el estado que de ello resulta, la conducta apropiada por parte de aquellos así separados, Ro 6:19, 22; 1 Ts 4:3; 1 Ti 2:15; He 12:14. Así, la santificación es el estado predeterminado por Dios para los creyentes, al que en gracia Él nos llama, y en el que comienza y persisten en su curso cristiano. Por ello reciben el nombre de “santos” (hagioi)… el carácter santo, hagiosune, 1 Ts 3:13, no es vicario, esto es, no puede ser transferido o imputado, es una posesión individual, edificado, poco a poco, como resultado de la obediencia a la Palabra de Dios, y de seguir el ejemplo de Cristo, Mt 11:29; Jn 13:15; Ef 4:20;Fil 2:15, en el poder del Espíritu Santo, Ro 8:13; Ef 3:16.
El Espíritu Santo es el Agente en la santificación, Ro 15:16; 2 Ts 2:13; 1 P 1:2…” (Página 10).

Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. 2 Ts 2:13 

Pedro, apóstol de Jesucristo: A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con Su sangre: Que la gracia y la paz les sean multiplicadas a ustedes. 1Pe 1:1-2 




lunes, 3 de diciembre de 2018

Las fuentes de Mateo, Marcos y Lucas

Jean Carmignac


Es autor de una tésis que actualmente resurge con vigor, fundador de la "Revue de Qumrán", analiza cientificamente las fuentes de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas a partir de las investigaciones realizadas por más de 20 años a partir de los manuscritos descubiertos en Qumrán a partir de 1947.


En su obra "Las fuentes de Mateo, Marcos y Lucas: ¿hebreas, arameas o griegas?" (2012, Visión Libros), Jean Carmignac escribe:

"Los Evangelios Sinópticos son los tres primeros Evangelios: Mateo, Marcos y Lucas. Se denominaron de esta manera porque, en muchos casos, ofrecen textos parecidos que se pueden disponer en columnas paralelas y comparar a simple vista (en griego syn "con" y opsis "vista")." (Página 11)

"Fue la casualidad la que hizo que me ocupara del tema de la formación de los Evangelios. Y después me dejé guiar por la lógica del trabajo.
Traduciendo los textos de Qumrán, comprobé que existían muchas relaciones con el Nuevo Testamento y para cada referencia preparaba una ficha. Una vez terminada la traducción, me encontré con una enorme cantidad de fichas y se me ocurrió que podría utilizarlas escribiendo un "comentario del Nuevo Testamento a la luz de los documentos del Mar Muerto". Quise comenzar por el Evangelio de Marcos. Al fin de facilitar la comparación entre los Evangelios griegos y los textos hebreos de Qumrán, intenté, simplemente para mi uso personal, ver lo que daría Marcos traducido al hebreo de Qumrán. Me imaginaba que esta traducción sería muy difícil a causa de las considerables diferencias entre el pensamiento semítico y el griego. De ahí que me sorprendí constatando que, al contrario, la traducción resultaba muy fácil. Solo después de un día de trabajo, a mediados de abril de 1963, estaba ya convencido de que el texto griego de Marcos no pudo haber sido redactado directamente en griego, sino que, en realidad, era simplemente una traducción del original hebreo...

¿Cómo explicar el hecho de que la lengua griega de Marcos seguía dócilmente las leyes de la gramática hebrea? ¿Era suficiente suponer que el texto griego había sido redactado por un semita que seguía pensando en su lengua materna? Para contestar a esta pregunta, era preciso proseguir el intento de retrotraducción. Y, puesto que, gracias a los manuscritos del Mar Muerto, tenemos la posibilidad de conocer el hebreo utilizado en Israel en los tiempos de Jesús y de los evangelistas, era menester utilizar este hebreo qumránico, un poco diferente del hebreo bíblico y bastante diferente del mishnaico*." (Páginas 13-14)

*Nota: Así se llama la lengua en la que fue redactada la Mishná (resumen de la jurisprudencia de los doctores fariseos), hacia el final del siglo II o comienzo del siglo III después de Jesucristo.

"El estilo de los Evangelios es un estilo simple, natural, muy próximo del estilo oral. El redactor escribe más o menos como habla... el estilo respeta el espíritu de una lengua, su filosofía implícita, su personalidad inconsciente... El alma invisible era semítica y el cuerpo griego." (Página 15)

"La prosa de los Evangelios no tiene nada que ver con la torpeza o impericia; todo lo contrario, es de una belleza simple y espontánea, pero no de una belleza griega, sino de la habitual de la prosa semítica... la realidad es tan perfectamente semítica, tan semítica, que debe proceder de las personas que se expresaban con la mayor naturalidad del mundo en su lengua materna. Dicho de otra manera: el griego de los Evangelios no es un mal griego, ni un griego falto de destreza: es el griego de un traductor que intenta transmitir respetuosamente el original semítico, conservando su perfume y su sabor." (Página 16)

"Mateo es tan semítico como Marcos. Poseemos testimonios de carios Padres de la Iglesia (desde Papías, hacia el año 130) que afirman haber conocido un Mateo hebreo... si admitimos que Marcos ya estaba escrito en hebreo, entonces no hay dificultad alguna en admitir que Mateo también se escribiera en hebreo...
El caso de Lucas es diferente. Es obvio que compuso su Evangelio en griego... Y sin embargo, se observan en él los semitismos más inesperados, diseminados en medio del griego más elegante. Para poder explicarlo, la hipótesis más natural parece ser que trabajaba con documentos semíticos, traducidos muy literalmente, y que los insertaba en su propia redacción, retocándolos a veces y a veces conservando su hosquedad." (Página 18)

"Si en verdad Marcos se escribió en hebreo o arameo, y no en griego, las fechas de composición corrientemente admitidas deben ser revisadas, no solamente para él, sino también para Mateo y para Lucas: todos son, entonces, más antiguos de lo que se creía. Sus relaciones con los testigos de la vida de Jesús llegan a ser mucho más estrechas (tal como lo afirma Lucas en su prólogo):" (Página 19)

Traducciones anteriores


  • Simón Atoumanos, hacia 1360, la traducción hebrea más antigua del Nuevo Testamento.
  • Un judío español refugiado en Creta, hizo en el siglo XV una traducción hebrea de los cuatro evangelios a partir del catalán; su manuscrito fue enviado al Vaticano.
  • Walter Herbst, de origen judío, publicó en 1575 una traducción de Marcos.
  • Elias Hutter fue el campeón de las ediciones políglotas y publicó en 1599 un magnífico Nuevo Testamento en: siríaco, hebreo, griego, italiano, español, francés, latin, alemán, bohemio, inglés, danés y polaco.
  • Doménico Gerosolimitano, rabino formado en Safed en Galilea y luego historiador/secretario de la Biblioteca Vaticana en Roma, tradujo en 1615-1616 el Nuevo Testamento completo, utilizando la Peshita siríaca; su manuscrito nunca fue publicado, pero se conserva en el Vaticano.
  • William Robertson, en 1661, publicó una edición corregida del Nuevo Testamento hebreo de E. Hutter.
  • Giovanni-Batista Iona, rabino, primero en Palestina, luego en varias ciudades de Europa, después profesor de hebreo en Roma, publicó en 1668, una traducción de los Evangelios, confrontándola con la Vulgata.
  • Johannes Kemper (=Moshe Kohen), ex-rabino de Cracovia, tradujo al hebreo el Nuevo Testamento completo en 1703, del que se ha conservado únicamente Mateo (con un comentario en hebreo) y la epístola a los Hebreos.
  • Ezekiel Rahibi, judío de Cochin, en la India, tradujo hacia 1760 el Nuevo Testamento completo, excepto el Apocalipsis; este trabajo le llevó a convertirse; el manuscrito fue depositado en Cambridge.
  • Thomas Yeates terminó en 1805 la traducción hebrea de los cuatro Evangelios en la que trabajó desde 1796; el manuscrito está en el British Museum.
  • La London Society for Promoting Christianity amongst the Jews publicó entre 1813 y 1817 el Nuevo Testamento en hebreo, obra principalmente de Judah d´Allemand.
  • La misma London Society promovió otra traducción en 1838 hecha por los autores A. Macul, M.S. Alexander, J.C. Reichardt y S. Hoga.
  • Elia Soloweyczik, rabino de Lituania, publicó en 1869 una traducción hebrea de Mateo; también hizo una traducción de Marcos, que ha desaparecido.
  • Traducción de Salkinson, publicada en 1885.
  • Traducción hebrea del Nuevo Testamento, fruto de 50 años de trabajo en colaboración con los mayores eruditos de la época, publicada por Franz Delizch en 1877, retocó constantemente su obra hasta la décima edición publicada en 1890; después de su muerte otras dos ediciones modificadas a fondo fueron publicadas por Gustaf Dalman y J.J. Kahan en 1892 y 1901.
  • Isaac Salkinson, judío converso al cristianismo, tradujo los cuatro Evangelios y una parte de los Hechos de los Apóstoles antes de su muerte en 1883; su obra fue continuada, revisada y publicada por Christian-David Ginsburg en 1885, y después en una nueva revisión en 1886.
  • Jechiel Lichtenstein, rabino converso por la lectura del Nuevo Testamento, trabajó durante mucho tiempo en un comentario hebreo de los Evangelios y publicó Mateo en 1881, Marcos y Lucas en 1896, Juan en 1897, después el resto del Nuevo Testamento.
  • Zevi (=Hirsch)- Perez Chajes, gran rabino de Trieste y Viena, publicó en 1899 los "Marcus - Studien", que a menudo descubren su sustrato hebreo.
  • Las traducciones al hebreo moderno fueron realizadas también por Yohanan Elihai y Yehosshua Blum, en 1967, la de Juan y, en 1970, la de Mateo, por Robert-Lisle Lindsey en 1970 la de Marcos, por Yohanan Elihai en 1972 la de Lucas; por P. Bauchet en 1975 la del Nuevo Testamento completo; por las Sociedades Bíblicas Unidas en 1976 el Nuevo Testamento completo.
  • Hay otras traducciones, en Cambridge, Oxford, Venecia, Paris... 

Semitismos


"... fue Erasmo quien adivinó, en 1518, los primeros semitismos. Entre los Padres de la Iglesia, Orígenes y Jerónimo ya explicaron más de una vez el griego del Nuevo Testamento recurriendo al hebreo del Antiguo Testamento." (Página 31)

"... la primer concordancia latina se imprimió en 1496; la primera hebraica en 1523; la primer concordancia griega del Nuevo Testamento en 1546; la del Antiguo Testamento en 1607." (Página 32)

  1. Semitismos de préstamo: como amén, abba, alleluia, sabbat, pascua, etc.
  2. Semitismos de pensamiento: a los semitas les gusta exponer sus pensamientos con cierta amplitud. Donde nosotros preferimos concisión, ellos eligen a menudo una descripción más completa. De esta manera ellos expresan dos aspectos de una sola acción, mientras que nosotros solo observamos uno. En ligar de escribir simplemente: ha venido, ha hablado, ha visto, ha dicho... escriben: se ha levantado y ha venido... ha abierto la boca y ha hablado... ha levantado los ojos y ha visto... tomó la palabra y dijo... Asimismo, se menciona a menudo que un personaje comienza a hacer tal o tal cosa, cuando nosotros consideramos excesiva tal precisión. Evidentemente, esta manera de pensar está condicionada, en general, por las estructuras mentales adquiridas durante la infancia que pueden muy bien persistir en un adulto que habla otra lengua. En consecuencia, los semitismos de este tipo podrían servir para determinar el entorno en que creció el autor.
  3. Semitismos de vocabulario: un ejemplo: en nuestra lengua hijo indica una estricta relación de parentesco entre un padre o una madre y sus hijos; para los semitas esta palabra significa una relación mucho más amplia y permite usos más extensos. En lugar de decir: ciudadano del reino, invitado al banquete, condenado al infierno, hombre de buena voluntad, esclavo del mundo, servidor del bien, candidato a la resurrección, agente del mal, opuesto a la fe, dirán: hijo del Reino (Mateo 8:12; 13:38); hijo del banquete (Mateo 9:15; Marcos 2:19; Lucas 5:34); hijo de condenación (Mateo 23:15); hijo de paz (Lucas 10:6); hijo de este mundo (Lucas 16:8; 20:34); hijo de la luz (Lucas 6:8; Juan 12:36; 1 Tesalonicenses 5:5); hijo de la resurrección (Lucas 20:36); hijo de la perdición (Juan 17:12; 2 Tesalonicenses 2:3); hijo de la incredulidad (Efesios 2:2; 5:6; Colosenses 3:6); hijos del trueno (Marcos 3:17) (Página 38)
  4. Semitismos de sintaxis: cuando los errores sintácticos sobrepasan lo probable, incluso en el caso del escritor que no conoce bien la lengua, se llega a la conclusión de que los errores provienen de un traductor demasiado servil, que desea conservar los más mínimos detalles del texto considerado sagrado. (Página 40)
  5. Semitismos de estilo: Benedictus, Magnificat, Padre Nuestro, Prólogo de Juan, oración sacerdotal de Juan 17 no respetan ninguna de las leyes de la poesía griega, sino que están construidos de acuerdo con las reglas de la poesía hebraica. (Página 41)
  6. Semitismos de composición.
  7. Semitismos de transmisión: deslices entre el original y la copia que se tradujo al griego. Ejemplos: en Marcos 1:7 y Lucas 3:16 Juan el Bautista dice: no soy digno de desatarle (lâshèlèt), la correa de su sandalias, pero según Mateo 3:11 dice: no soy digno de llevarle (lâs´et) las sandalias, lo que resulta bastante menos natural. Muchas consonantes se escribian de manera muy parecida provocando fáciles confusiones como lo saben muy bien los que descifraron los manuscritos de Qumrán, copiados poco antes de la era cristiana e incluso en vida de Jesús.
  8. Semitismos de traducción: en Marcos 9:49 leemos con asombro: pues todos han de ser salados con fuego. Los documentos de Qumrán nos permitieron comprobar que en hebreo existen dos raíces mâlah. Una significa efectivamente salar y la otra, que existe también en el Antiguo Testamento, pero que no se supo identificar, significa volatilizar. En consecuencia, el sentido de la frase es: Todo será volatilizado por el fuego... En hebreo la palabra ish (hombre) a menudo tiene el significado indeterminado de alguien. Por tanto, en el mismo contexto, en Marcos 9:17 tradujo alguien, mientras que Lucas 9:38 y Mateo 17:14 emplearon hombre (pero con dos palabras griegas diferentes). (Página 53) Otros ejemplos: Lucas 9:51 la fórmula incomprensible en griego endurecer el rostro, que significa en hebreo decidirse audazmente; ... subir designa la subida por excelencia, la subida a Jerusalén... para los judíos contemporáneos, subir, sin otra precisión, significa establecerse en la Tierra de Israel. (Página 57).
  9. Semitismos múltiples.
"Nuestros evangelios no son composiciones realizadas en griego, son traducciones del hebreo (excepto el prólogo y las transiciones de Lucas). Los verdaderos autores de Marcos y Mateo son sus redactores hebreos." (Página 60)

"El autor del segundo Evangelio quiso iniciar el suyo con un bello pesher, en el estilo que nos han revelado los documentos de Qumrán (Marcos 1:2-8). Este origen hebreo de Marcos debe ser uno de los puntos de partida de la exégesis de los Sinópticos." (Página 63)

Papías escribió: "Marcos fue el hermeneuta de Pedro, puso por escrito con exactitud, aunque no con orden, todo lo que recordó de los dichos y hechos del Señor. Porque ni había oído al Señor ni le había seguido, sino que más tarde, siguió a Pedro, quien daba sus enseñanzas según las necesidades...Marcos tenía solo un objetivo: no omitir nada de lo qe había oído y no escribir nada falso... Mateo ordenó las sentencias del Señor en lengua hebrea, pero que cada uno las traducía como mejor podía." (Páginas 71 y 72)

... "Así pues, Papías, cristiano de la tercera generación, aprendió de labios de los que conocieron a los Apóstoles, que Mateo redactó su Evangelio en hebreo, que estuvo un cierto tiempo sin ser traducido oficialmente al griego y que circulaban entonces varios esbozos e traducciones más o menos desatinadas.
... Resumiendo, Papías sabe que Pedro redactó un Evangelio (en lengua semítica) y que Marcos lo tradujo al griego; sin embargo, Marcos se ha permitido agregar ciertas cosas al texto de Pedro y estas adiciones se justifican por el perfecto conocimiento del predicamento de Pedro." (Páginas 73 y 74)

Irineo dice: "Mateo publicó para los hebreos, en su propia lengua un Evangelio también escrito... Y Lucas, seguidor de Pablo, puso en un libro el Evangelio predicado por él."(Página 74)

"Panteneo nos hace llegar de la India un testimonio similar: ...se encontró precedido con que el Evangelio de Mateo se había adelantado a su llegada entre algunos habitantes del país que conocían a Cristo; Bartolomé, uno de los apóstoles, habría predicado y les habría dejado el escrito de Mateo en los propios caracteres hebreos, escrito que conservaron hasta los tiempos mencionados." (Página 75)

Clemente de Alejandría, Orígenes y Eusebio de Cesarea también aportan información sobre los Evangelios.

"Por lo tanto llegamos a las proximidades del año 50 para la redacción de Marcos (en hebreo)... no pudo escribirse más tarde, pero nada impide que fuesen escritos antes." (Página 81)

"Las fechas más antiguas son mucho más probables: Marcos hacia el 42, Marcos completado hacia el 45, Mateo (hebreo) hacia el 50, Lucas (griego) poco después del 50." (Página 82)


Opiniones modernas


"... en 1555 Johann-Albrech von Widmanstandt se imaginó que, en tiempo de Cristo, el hebreo ya no era conocido, que el Nuevo Testamento debía haberse escrito en una lengua distinta de la del Antiguo Testamento y, en consecuencia, había que entender arameo cuando los Padres decía hebreo. De esta manera inventó el Mateo arameo que sobrevivió hasta 1950, cuando los manuscritos del Mar Muerto, escritos casi en su totalidad en hebreo, probaron de manera incontestable que, en tiempos de Jesús, el hebreo era todavía una lengua muy viva." (Página 87)

"Z. H. P. Chajes, gran rabino de Trieste y Viena, publicó en 1899 los Estudios sobre Marcos, que insistentemente sugieren el origen hebreo... En 1919, defenderá abiertamente el origen hebreo de los Evangelios." (Página 91)

"Hubert Grimme, en 1911, en un estudio de las Odas de Salomón, osa mantener la opinión, mucho antes de los descubrimientos de Qumrán, de que la comunidad cristiana de Israel empleaba originalmente el hebreo como lengua litúrgica y , como  prueba, presenta el origen hebreo de los Cánticos de Lucas..." (Páginas 93 y 94)

"Millar Burrows, que más adelante desempeñó un destacado papel en los descubrimientos de Qumrán... demostró que los pasos de un episodio a otro en Marcos (Debidos al redactor) reflejaban los mismos semitismos que las narraciones... los semitismos de Marcos presuponen a menudo un original enteramente hebreo." (Página 96)

Hugh J, Schongield, israelí, escribió: "estoy convencido de que este Proto-Evangelio estaba escrito en hebreo, no en arameo, y estaba destinado, por los Judeo-Cristianos que lo escribieron, a ser el último libro del Antiguo Testamento, ya que en aquellos tiempos no se pensaba siquiera en una recopilación como el Nuevo Testamento." (Página 97)

Paul Vulliaud (1875-1950), pastor protestante, "destaca gran número de argumentos serios para demostrar la existencia de un documento hebreo como base de los Sinópticos." (Página 98)

Paul Winter, israelí refugiado en Londres, "a partir de 1954 publicó varios artículos... donde se evidencia un riguroso método científico. Para él la fuente inmediata de Lucas era un documento griego traducido del hebreo y no del arameo." (Página 101)

"Robert-Lisle Lindsey, pastor de una comunidad bautista de Israel, quiso proporcionar a sus feligreses una traducción hebrea de Marcos (Jerusalén, 1970) en un buen hebreo moderno. Este trabajo, proseguido durante ocho años, le abrió los ojos sobre la formación de los Evangelios. Fue muy sorprendido al constatar que Marcos era más hebreo que griego... Más tarde quedó muy sorprendido al descubrir que Lucas estaba todavía más cerca del hebreo que Marcos." (Página 103)

Pinchas E. Lapide es un sabio israelí, que concluye: "Existe un gran número de otros "hebraísmos ocultos" disimulados en el interior del tejido de los Sinópticos." (Página 104)

"Samuel Tobías Lachs publicó sus artículos en 1977 y 1980 en The Jewisch Quarterly Review para demostrar que hay que explicar ciertos pasajes de Mateo o incluso de Lucas y de los Hechos en hebreo y no por el arameo." (Página 105)


martes, 6 de noviembre de 2018

Casiodoro de Reina

Contexto histórico


Según la publicación del CSIC "La Biblia, historia de sus textos" (noviembre de 2014);

"Desde 1559 - fecha de la publicación del índice de libros prohibidos del inquisidor general Fernando de Valdés - hasta 1783 estuvieron prohibidas las traducciones de la Biblia a las lenguas vulgares." 

Este dato sitúa a Casiodoro de Reina, en una posición similar a la de Pedro ante el Concilio: "es necesario obedecer a Dios, antes que a los hombres". Cuando traducir al Biblia al español era prohibido, este hombre se jugó la vida para que todos los hispano hablantes pudieran tener la Palabra de Dios, en su propia lengua. 

Según los datos de la Inquisición, Casiodoro nació en Montemolín, población a 40 kilómetros de Reina (Badajoz), en 1520. Otras fuentes sitúan su nacimiento en algún lugar de Sevilla. Vivió como fraile en el monasterio de San Isidoro (Santiponce, Sevilla) hasta que la Inquisición representó un peligro mortal para su vida en 1557. Entonces huyó a Ginebra, Fráncfort y Londres, donde predicó a los numerosos refugiados españoles que vivían allí. En Fráncfort, ciudad natal de su esposa, terminó su traducción de la Biblia al español. La impresión del Antiguo Testamento comenzó en 1568 y la Biblia completa  fue impresa en septiembre de 1569 (algunos fechan la publicación el 28 de septiembre de 1565).


Al leer sobre Casiodoro de Reina, me surgían preguntas sobre su manera de pensar, y encontré respuestas en el texto que escribió Casiodoro en la introducción de la “Biblia del oso”. He adaptado el texto del castellano antiguo, (donde escribían "f" en lugar de "s", por ejemplo), porque leer al propio Casiodoro nos permite descubrir entre líneas el ambiente de su tiempo, sus motivaciones y batallas, su corazón. Recomiendo el texto íntegro porque está lleno de frases reveladoras.


Amonestación del intérprete de los santos libros[1]

Al Lector y a toda la Iglesia del Señor…


“Intolerable cosa es a Satanás *[2]padre de mentira y autor de tinieblas (Cristiano lector) que la verdad de Dios y su luz se manifieste en el mundo: porque por este solo camino es desecho su engaño, se desvanecen sus tinieblas, y se descubre toda vanidad sobre la que su reino es fundado, de donde luego está cierta su ruina: y los míseros hombres que tiene ligados en muerte con prisiones de ignorancia, enseñados que con la divina luz salen de su prisión a vida eterna, y a libertad de hijos de Dios. De aquí viene, que aunque por la condición de su maldito ingenio aborrezca y persiga todo medio encaminado a la salvación de los hombres, con singulares diligencias y fuerza ha resistido siempre, y no cesa, ni cesará de resistir (hasta que Dios lo frene del todo) a los libros de la Santa Escritura: porque sabe muy bien por la larga experiencia de sus pérdidas, cuan poderoso instrumento es este para deshacer sus tinieblas en el mundo, y echarlo de su vieja posesión. 


Largo discurso sería menester hacer para recitar ahora las persecuciones que ha levantado en otros tiempos, y los cargos infames que le ha hecho, por los cuales no pocas veces ha alcanzado casi a desarraigarlos del mundo: y lo hubiera alcanzado sin duda, si la luz que en ellos está encerrada, no tuviese su origen y fuente más alta que este Sol, y que no consistiese en hojas los libros, como todas las demás disciplinas humanas: de donde viene que pereciendo los libros que están guardados, o por la condición de los tiempos, o por otros mundanos casos, ellas también perezcan: y si alguna restauración tienen después, es en cuanto se hallan algunas reliquias, que ayudan al ingenio humano a resucitarlas. Mas porque la fuente de esta divina luz es el mismo Dios, y su intención es propagarla en este abismo de tinieblas, de aquí es, que aunque muchas veces por cierto consejo suyo permita a Satanás la potestad sobre los sagrados libros, y aunque él los queme todos, y aun también mate a todos los que ya participaron de aquella celestial sabiduría, nos queda la fuente sana y salva, (como no puede tocar en ella) la misma luz al fin vuelve a ser restaurada con gran victoria, y él queda frustrado y avergonzado de sus diligencias. Por ser pues este su pertinaz ingenio contra la divina palabra, estamos ciertos que no lo dejará de seguir en esta obra preferente, y que cuando ella es más necesaria a la Iglesia del Señor, tanto más él se desvelará en despertar contra ella toda suerte de enemigos, extraños y domésticos: los de lejos y los de cerca. Los de lejos, hace días que están despiertos para impedir toda versión vulgar de la Santa Escritura, a título de que los sagrados misterios no han de ser comunicados al vulgo, y que es ocasión de errores etc. De cerca, no le faltan otros supuestos, que con títulos algo más sutiles y aparentes se levantan contra ella, aunque por ventura a los unos y a los otros no falte buena intención, y celo, como muchas veces acontece, que buenas intenciones por falta de mejor entrenamiento pensando servir a Dios sirven al demonio y a sus intentos.

Sobre los primeros, no nos determinamos por ahora a tratar la cuestión, si es conveniente o no que la ley de Dios, y todo el cuerpo de su palabra, ande de manera que pueda ser entendida de todos, remitiéndonos a muchos otros que antes de nosotros la han tratado copiosa y acertadamente, bastará por ahora amonestarles con toda caridad y humildad, que si son Cristianos, y tiene verdadero celo de la gloria de Dios y de la salvación de los hombres, como quieren que se entienda de ellos, miren lo primero, que de lo uno y lo otro la Palabra de Dios contenida en los sacros libros es el verdadero y legítimo instrumento, y que por tal lo ha comunicado Dios al mundo para ser por él conocido y honrado de todos, y que por esta vía hallen salvación: y esto sin excepción de esta universalidad ni doctos ni indoctos, ni de esta lengua ni la otra. De donde es menester que concluyan, Que prohibir la divina Escritura en lengua vulgar no se puede hacer sin singular injuria a Dios, e igual daño de la salvación de los hombres, lo cual es pura obra de Satanás y de los que él tiene a su mandato.
Miren lo segundo, que hacen gran vergüenza a la misma Palabra de Dios es decir, que los misterios, que contiene no se hayan de comunicar al vulgo. Porque las supersticiones e idolatrías todas con que el diablo ha sometido al mundo  y apartándolo del conocimiento y culto de su verdadero Dios, trajeron siempre este pretexto de falsa reverencia. Y tenía razón el inventor de ellas en efecto: porque si quería que sus abominaciones permaneciesen algo en el mundo, menester era que el vulgo no las entendiesen, sino solo aquellos a quien eran provechosas para sustentar sus vientres y gloria. Los misterios de la verdadera Religión son al contrario: quieren ser vistos y entendidos de todos, porque son luz y verdad: y porque siendo ordenados para la salvación de todos, el primer grado para alcanzarla necesariamente es conocerlos.

Consideren lo tercero,  que no le hacen menor afrenta en decir que sea ocasión de errores. Porque la Luz y Verdad (si confiesan que la palabra de Dios lo es) a nadie puede engañar ni entenebrecer. Y si algunas veces lo hace (como no negamos que lo haga, y muchas) de alguna otra parte debe venir el mal: no de su ingenio y naturaleza, que es quitar las tinieblas, descubrir el error, y deshacer el engaño. El Profeta Isaías claramente dice, *[3]Que su profecía no es para dar luz a todos, sino para cegar los ojos del Pueblo, agravar sus oídos, y embotar su corazón, para que no vean ni oigan la palabra de Dios, y se conviertan y reciban sanidad: quien por evitar estos males mandará entonces al Profeta que calle, y le cerrará la boca, para ver que haga las cosas conforme a la voluntad de Dios, y al bien de su Iglesia: mayormente diciendo el mismo otras muchas veces, *[4]Que su profecía es luz para los ciegos, consuelo para los afligidos, esfuerzo para los cansados, etc. ¿Y qué habla Isaías? El mismo Señor dice, *[5]Que el vino al mundo para juicio, para que los que no ven vean, y los que ven sean ciegos: le manda luego a los padres de la fe de entonces que callase, por evitar el daño de los que de su predicación oían para salir más ciegos. De él dice Simeón, *[6]Que viene para levantamiento, y también para ruina de muchos. Lo mismo había dicho de él el Profeta Isaías. *[7]Por lazo (dice) y por ruina a las dos casas de Israel, y de ellos tropezarán muchos etc. Lo mismo dice el Apóstol de la predicación del Evangelio, *[8]Que a unos es olor vital, a otros, olor mortal. Sería luego buena prudencia quitarlo del mundo, quitando a los buenos el único medio por donde se han de salvar, por quitar la ocasión de hacerse peores a los que se pierden, y de suyo están ya señalados para perdición.

Miren lo cuarto, Que el estudio de la divina Palabra es cosa encomendada y mandada por Dios a todos por tantos y tan claros testimonios del Viejo y Nuevo Testamento, que fin muy largo discurso no se podría aquí recitar: de donde queda claro, Que no puede ser sin impiedad inexcusable, que el mandamiento de Dios, tantas veces repetido, y tan necesario a los hombres, sea dejado y anulado por una tan flaca razón: y que al fin ningún pretexto, por  raro que parezca, puede excusar a Dios, que si Dios la dio para todos, no sea una tiranía execrable que a los más la quiten: y falta de juicio es (si pretenden buena interpretación) que la habilidad para poder gozar de ella, sea saber latín solamente, como si los que no lo saben, por el mismo caso sean ya los más prudentes y píos: y los que no lo saben, los más expuestos a los peligros,  que dicen, que temen. Si es la verdadera sabiduría, ¿quien la necesita más que los más ignorantes? Si es palabra de Dios, insigne injusticia se hace a Dios, a ella, y a los buenos, que por el abuso de los malos se le quite su libertad de correr por las manos de los que podrían usar bien de ella, y sacar los frutos para los cuales Dios la dio. Perverso juicio es que por quitar el inconveniente de los errores, que dicen, en algunos, priven a todos del medio con que podrían salir de la ignorancia, errores, herejías, idolatría, pecado, y toda corrupción e iniquidad en que nacimos, y fuimos criados, y de que nuestra corrupta naturaleza se abreva (como dice Job) como los peces del agua. Si es Luz, a la luz resiste todo hombre que le impide salir en público para que luz y alegría de todos: y tinieblas se debe llamar y mentira. Si es candela, a cuya lumbre el hombre ciego y habitante de esta caverna tenebrosa encamine seguramente sus pasos, visto es pretender de tener los hombres en su ceguera, el que no quiere que les sea comunicada con aquella abundancia con que ella se da. Si es escudo a todos los que en ella ponen su esperanza, y cuchillo con que el Apóstol arma al Cristiano para defenderse de sus enemigos en toda suerte de tentación, desarmado y por consiguiente vencido y muerto de mano del diablo lo quiere, quien se la quita que no la tenga tan copiosa y tan a la mano, cuando son muchas y continuas sus tentaciones. Si es útil para enseñar en la ignorancia, para redargüir en el error, para reprender en el pecado, para enseñar a la justicia, para perfeccionar al Cristiano y hacerlo hábil y preparado para toda buena obra, fuera de toda buena enseñanza, y de toda buena y Cristiana disciplina lo quiere, el error, el pecado, y la confusión en lo sacro y en lo profano ama y desea, el que en todo o en parte sepulta las divinas escrituras: y sepultándolas en parte da a entender bien claro lo que haría del todo, si pudiese, o esperase salir con ello. Estas razones son claras, y se dejan entender por todos, no obstante todos los hermosos pretextos que se podrán traer al contrario, que no son muchos: y el más dorado es el que hemos dicho, tan frío que ni aun con humana razón es digno de que se contienda mucho contra él: porque está claro, que ningún hombre de sano juicio habrá, que de verdad diga, Que un gran bien, y mayormente tan necesario a todos, dado de Dios para común uso de todos, se debe prohibir en todo ni en parte por el abuso que los malos genios pueden tener de él. Por monstruoso desvarío, enemigo del linaje humano, hubiera tenido juntamente el rey o príncipe, que porque hay muchos que usan mal del pan, del agua, del vino, del fuego, de la luz, y de las otras cosas necesarias a la vida humana, o las prohibiese del todo, o hiciese tal estafa con ellas que no se diesen sino muy caras, y con gran secases. La palabra de Dios tiene todos estos títulos, porque también tiene los mismos efectos para el alma, miren pues los príncipes del mundo, en que opinión quieren ser tenidos haciéndola pasar por tan inicua condición. Finalmente como quiera que sea, es menester que se resuelvan, Que ni las disputas inoportunas, ni las defensas violentas, ni los pretextos cautelosos, ni el fuego, ni las armas, ni toda la potencia del mundo junta podrá ya resistir, que la Palabra de Dios no corra por todo tan libremente como el Sol por el cielo, como ya lo vamos probando todos por experiencia: y sería no poca prudencia aprender de lo experimentado para lo porvenir, y tomar otros consejos. Ni nos dejemos engañar más con los pretextos dichos, porque no se encubre mucho lo que el diablo pretende con ellos, aunque los que los han puesto tengan cuanta buena intención quisieren. Por lo menos es menester que esté fuera de disputa, Que habiendo dado Dios su palabra a los hombres y queriendo que sea entendida y pueda en efecto de todos, ningún buen fin puede pretender el que la prohibiere en cualquier lengua que sea.

Tenemos ya bien materia de que hacer gracias a Dios en esta parte, que ha dado luz a los padres del concilio Tridétino[9], para que advirtiendo mejor a esta causa, hayan puesto algún remedio en esto con un Decreto, el cual pusimos luego en el principio de este libro a la vuelta de la primera hoja, para que aquellos a cuyas manos viniere, quite del todo el escrúpulo de leerlo, que a la verdad, con el indulto y aun mandamiento que tiene de Dios a ser estudiosos de su palabra, podría haber quitado. Por no haber exceptuado en dicho Decreto ninguna nación, entendemos que la Española será también comprehendida, porque no es de creer que la querrá hacer más apocada y vil que las otras todas a quienes se concede un bien tan grande: y así recibirá en servicio este nuestro trabajo de darle tiempo a la divina Escritura en su lengua vulgar, para que desde luego pueda gozar de la facultad que por el Decreto dicho le es concedida…”

Casiodoro continúa su Amonestación explicando detalles de la traducción, su relación con la versión latina, griega, Siríaca y con la traducción de Ferrara, algunas de las dificultades encontradas. También explica el uso del nombre Iehoua:

“Los Rabinos modernos de la palabra pronunciar (no entendiendo el intento de la ley) sacaron esta superstición en el pueblo, Ser ilícito pronunciar, o declarar, el santo nombre, no mirando que (de más de que el intento de la ley era claro por la ocasión del blasfemo) después de aquella ley lo pronunciaron Moisés, Aarón, Josué, Caleb, Débora, Gedeón, Samuel, David, y todos los profetas, y píos reyes, y finalmente dulcísimo en la boca de todo el pueblo, que lo cantó en salmos, y alabanzas, como parece por todo el discurso de la Santa historia.”

Y cuestiona como en la Septuaginta o Versión de los LXX, (hecha en tiempos de Tolomeo en Egipto), se suprimió el uso de Jehová, cambiándolo por Señor:

“Véase ahora, si es bien que esta superstición siga adelante, o que cese, habiendo Dios dado mejor entendimiento: y que el Pueblo Cristiano lo conozca y adore en Cristo por el mismo nombre, con que él se dio a conocer a los padres, y ellos le conocieron e invocaron, y por el cual él prometió por sus Profetas, Que le daría a conocer a las Gentes, para que le invocasen por él.”  

También explica con humor, el uso del vocablo Testamento:

“…usando algunas veces el Latino (Pacto) y del poco usado en Español (Alianza) para comenzar a introducirlos, y hacerlos más familiares a nuestros Españoles: porque a la verdad estos se llega más a la entera significación que el vocablo Cócierto. Más entretanto que no son más usados, menos inconveniente nos pareció tomar un vocablo entendido, aunque no lo signifique todo: que otro que lo signifique todo, y por no ser entendido del común, pueda venir en abuso, como los vocablos Tora, y Pacto, usados de los Judíos Españoles el primero por la Ley, y el Segundo por el Cócierto de Dios, por los cuales nuestros Españoles entendían que venía una tora o becerra pintada en su sinagoga que adoraban: y del Pacto sacaron por refrán contra ellos, Aquí pagaréis el pato. De esta manera ha sido causa la ignorancia del verdadero Cristianismo, que se burlasen de los Cristianos de los Judíos de aquello en que los había antes de imitar, o por mejor decir, habían de recibir de ellos. Para que no vengan a la profanación del Concierto de Dios por la ignorancia del nombre, acordamos de usar el más claro, hasta que los más propios estén en más uso.”

Prosigue explicando el uso de vocablos como reptil, escultura, el uso de sus anotaciones, el criterio seguido para la traducción de hebraísmos y los resúmenes agregados al inicio de los capítulos.
Y concluye, aportando datos importantes sobre su trabajo y el contexto en el que lo realizara:

“Esto es lo más importante de los que al presente nos pareció que debíamos dar razón de nuestra Versión a la Iglesia del Señor, por el bien y consuelo de la cual hemos trabajado. En lo que a nosotros nos toca, aunque haber tomado una empresa tan grande con fuerzas tan pequeñas en parte nos sea contado por temeridad, mayormente por los que no lo consideran todo, o por los que nada o poco saben agradecer, aun de aquello de que se sirven, o por los que por ser ya más doctos ningún provecho ni contentamiento esperan para sí de nuestros trabajos, con todo ello tiene remedio lo que por parte de nuestra temeridad se podrá haber errado. Primeramente que habiendo hecho con toda fidelidad todo lo que hemos podido, ningún sano juicio nos reñirá por lo que nuestras fuerzas no alcanzaron. Quien lo pudiere y quisiere hacer mejor, nuestro presente trabajo no le estorbará, antes le ayudará aun con las mismas faltas y errores que tuviese. Segundo, tampoco pretendemos poner regla a la Iglesia, la cual de necesidad haya de graduar y canonizar por infalible (digo cuanto es de nuestra versión) solamente pretendemos ayudar con lo que podemos, corto o largo, hasta que Dios de más abundante provisión en su Iglesia. Tercero, que (para quien nos quiere corregir con caridad) por la gracia de Dios, no somos del número de los que o con razón o sin ella presumen de sí, que tenga por acabado lo que una vez sale de sus manos, que nada se le pueda añadir o quitar. Confesamos que pudiera haber otros muchos en la nación adornados de mayores dones de Dios para esta empresa: mas Dios no les ha dado el querer, ni el atrevimiento, ocupados por ventura en otras cosas, a su parecer, más importantes: y poco tenemos acá porque entrometernos en este juicio: porque ellos verán, que cuenta darán en el juicio de Dios del buen o mal empleo de sus dones. En cuanto a nosotros, es cierto, y de ello nos dará el Señor fiel testimonio algún día, que visto que ninguno de estos que lo pudiera hacer mejor, osaba encargarse de obra tan necesaria al adelantamiento del Reino y gloria de Señor, el dolor de la falta que la Iglesia padecía en esta parte, nos puso el ánimo que nunca nos pusiera la sola consideración de nuestras fuerzas, así para comenzarla, como para llevarla a este punto: y ninguna duda tenemos de que nuestro trabajo no haya sido agradable a Dios, por la continua asistencia de su favor con que hemos podido llevar una carga tan pesada, tan estorbada por Satanás, tan poco ayudada de Hermanos, y por tantos días. La obra nos ha durado entre las manos doce años enteros. Sacando el tiempo que nos han llevado o enfermedades, o viajes, u otras ocupaciones necesarias en nuestro destierro y pobreza, podemos afirmar, que han sido bien nueve, que no hemos soltado la pluma de la mano, ni aflojado el estudio en cuanto las fuerzas tanto del cuerpo como del ánimo nos han alcanzado. Parte de tan larga tardanza, ha sido la falta de nuestra erudición para tan grande obra, lo cual ha sido menester recompensar con casi doble trabajo: parte también ha sido la estima que Dios nos ha dado de la misma obra, y el celo de tratarla con toda limpieza, obligación con la cual ninguna erudita ni larga diligencia se puede hacer satisfacer. La erudición y la noticia de las lenguas, aunque no ha sido ni es la que quisiéramos, ha sido la que basta (como ya arriba hemos tocado) entender los pareceres de los que más entienden, y contrastarlos entre sí, para poder escoger lo más conveniente conforme al sentido y noticia que Dios nos ha dado de su palabra…”

En la última página de su Amonestación, Casiodoro escribe:

“… ni hasta ahora hay quien en Español haya dado cosa mejor, y ni pudimos más, ni estorbamos a quien más pudiere, ni queremos poner versión de suma autoridad a la Iglesia, ni en faltas que hubiésemos hecho queremos ser pertinaces defensores de ellas: antes declaramos delante del Señor y de todos sus Ángeles, que nada pretendemos en ella que no sea su gloria y edificación de la Iglesia…”

Me impacta la pasión, humildad, trabajo y perspectiva clara de Casiodoro de Reina. Hoy, casi 450 años después, podemos decir que por la gracia de Dios, Casiodoro venció sobre enemigos como  la Inquisición, el oscurantismo, la ignorancia o el orgullo. Su versión de la Biblia se utiliza en España y en toda Hispanoamérica. Una vez más Dios usó a un “vaso” que se reconocía débil, para glorificarse y hacer llegar el agua de vida a millones de personas sedientas.




[2] Juan 8, 44
[3] Isaías 6,9
[4] Isaías 40, 1 y 61,1
[5] Juan 9,39
[6] Lucas 2, 34
[7] Isaías 8, 14
[8] 2ª Corintios 2, 16
[9] El decreto del Concil. Trid. acerca  de la permisión de la Biblia en lengua vulgar.